21 - Siempre hay que tener una MISIÓN, hasta el final

21 – Siempre hay que tener una MISIÓN, hasta el final

Siempre hay que tener una MISIÓN, hasta el final

No hace mucho tiempo, leí un artículo en el blog de Summa Humanitate, cuyo título encabeza este comentario, que me hizo mucho bien. Viene muy a tono con la fiesta de Teresita del Niño Jesús, de quien seguramente todos hemos oído hablar, y cuya fiesta celebramos el 1 de octubre. De esta santa Carmelita francesa, que murió a la edad de 24 años, podemos aprender cómo ella descubrió y vivió su misión, hasta el final.


El artículo nos anima a no dejarnos machacar ni por los años, ni por la pandemia; a no permitir que sintamos la vida como una losa pesada. Y para eso, debemos levantarnos SIEMPRE con una misión, con retos, con ilusiones, con esperanzas, viendo el lado positivo de las cosas… de lo contrario no cabe más que esperar la propia muerte, o vivir “mirándose al ombligo” haciéndose víctima de las circunstancias.

La misión no tiene que ver con la edad, o con la patología que uno pueda tener, ni con la problemática de la pandemia….  Evidentemente la condiciona parcialmente, pero no la limita. La misión tiene que ver con lo que SOMOS. Puedes tener dificultades grandes con tu familia o grupo; puedes no tener trabajo, tener limitaciones físicas… estar abrumado por las consecuencias del COVID, pero…  la misión tiene que mantenerte viva, con ilusión siempre creciente, haciendo frente a lo que se vaya presentando. En estas circunstancias difíciles, ¿será sonreír, será vivir con actitud positiva, será escuchar a personas necesitadas, echar una mano a quien lo necesita…?

 

Lo importante es ser Buena Noticia para todos…….

 

Muchas personas, laicas o religiosas, han dedicado durante años, a hacer voluntariado, dar catequesis, ir a la misión… Resulta curioso comprobar que cuando ya son mayores o están limitados funcionalmente, pierden esa expresión de lo que son. Parece que la misión la han identificado con ayudar a los más pobres, llevar a cabo su actividad en un colegio, hospital, dar clases a migrantes, hacer cosas por otros,… en definitiva, hacer cosas. Cuando dejan de hacer parece que ya no son. Lo que les identifica es su pasado o lo que han hecho, pero no su presente y menos su futuro. ¡¡No han encontrado la misión en su día a día… qué pena!

No fue así con Santa Teresita. Cuando ella descubre su misión, la vive hasta el final de sus días a través de una dolorosa enfermedad. “Al fin he encontrado mi vocación, dice ella: ¡Mi vocación es el amor! En el corazón de la Iglesia mi Madre, yo seré el amor»


¡Mi vocación es el amor! En el corazón de la Iglesia mi Madre, yo seré el amor»

Tú también tienes una MISIÓN, ¿la has descubierto?


21 Pista para el Camino – Siempre hay que tener una MISIÓN, hasta el final – Paloma Marchesi, Carmelita Misionera