Tiempo de espera, Tiempo de gracia

24 – Tiempo de espera, Tiempo de gracia

Estamos en la semana más bella del año, a pesar de la pandemia, semana en la que nos hacemos más y más conscientes de la necesidad de «ensanchar, ampliar, dilatar, expandir, maximizar…» más, más y más nuestra morada interior para hacer espacio, un más amplio espacio, a Ti, Dios de la VIDA, que quieres transformar todo aquello que nos atemorice, que nos haga infelices, que nos impida ser reflejo de Tu BONDAD, LUZ, LIBERTAD INTERIOR y PAZ.

— deseo de corazón que nazcas y renazcas, haciéndote presente durante todo el año, cuando ríes y cuando lloras; cuando la vida se te presente amable y cuando las dificultades externas o internas amenacen mi alegría interior;

— que nazcas y renazcas, a lo largo del año, en cada batalla vencida, gracias a Ti… Yo colaboraré con tu gracia haciéndote espacio, desprendiéndome de lo que, a Ti te impide penetrar mi vida y transformar mis actitudes negativas;

— esperaré a que te derrames en mi vida, transformes mi interior, me llenes de tu PAZ y me des tanta LUZ que pueda caminar en tu Presencia continuamente;

— miraré continuamente la fragilidad en la que naces, tu humildad, tu pequeñez, tu pobreza, tu pasar desapercibido, para aprender de Ti y vivir como Tú, que es lo que mi corazón anhela fuertemente.

Soy muy consciente de que estamos viviendo una situación insólita de confinamiento que ha marcado la vida de muchas personas, a lo mejor la tuya, por la preocupación, la angustia, la soledad que hiere, y las pérdidas. Pero aún así, con el dolor que llevas en el alma, te invito a que recuperes el arte de agradecer porque de la mano del agradecimiento surge de forma natural la valoración: la capacidad de acoger y apreciar lo que somos, lo que tenemos y lo que hacemos en el momento presente. Ahí se encuentra el secreto de la felicidad.

Nos deseamos todos, y las Carmelitas Misioneras os deseamos, unas FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS………. que el GOZO, LA ALEGRÍA y la PAZ llenen nuestras vidas, la de nuestras familias y comunidades,  y la de todas las personas que amamos y con las que nos relacionamos.

Un abrazo fuerte, cariñoso, lleno de ENERGÍA DIVINA, ojalá que lo sintáis tal como os lo estoy enviando.

Tiempo de espera Tiempo de gracia               Paloma Marchesi, Carmelita Misionera