Modesto M.
«Hay una gramática de los gestos de amor en cada lengua y en cada ocasión. Con y sin palabras. En esta ocasión sin palabras. Cuidar todo sin decir nada, es como el perfume de nardo por la casa, por vuestra casa, en vuestra acogida. Cuanto amor existe en el orden, en la calidez de la mirada, por el jardín. La palabra sencilla y breve es también perfume y gesto. Hay coherencia, hay autenticidad. Es otra manera de evangelizar por contacto»

